Según un relevamiento del Centro de Educación al Consumidor, el 98% de los productos etiquetados como light o libres de colesterol hacen trampa. Los casos. La falta de control del Estado. La complicidad del comprador.
La justicia francesa acaba de condenar a la empresa Kellog 's por engañar a sus clientes: uno de sus cereales, los Special K, llevaba impreso en la caja la leyenda "0% materia grasa". Y resultó que no era cierto. Ahora ya no se llaman Special K, sino Natura, y son "cereales bajos en grasas". En la Argentina, gran parte de los productos etiquetados como light confunden a los consumidores. Según un estudio del Centro de Educación al Consumidor (CEC), de 53 alimentos relevados, sólo uno cumplía con todos los requisitos de información que exige la ley.
Cuando en la década de los 90 se empezaron a importar alimentos con el rótulo "diet", se los asoció inmediatamente con las dietas de reducción de calorías. Así, las palabras diet y light pasaron a ser sinónimo. Desde ese entonces, pocos consumidores saben realmente qué significa cada categoría. "El primer error es creer que son lo mismo -advirtió Margarita Blumtritt, de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas Dietistas-. Lo que hay que preguntarse es dietético para quién: algunos alimentos son dietéticos para hipertensos, otros para diabéticos, y así."
El Código Alimentario Argentino define a los productos dietéticos como aquellos que fueron modificados para satisfacer necesidades nutricionales de determinado grupo poblacional. Es decir, para un celíaco, todo alimento libre de gluten es dietético. Se considera light, en cambio, a los productos que aportan un 25 por ciento menos de algunos de los nutrientes de lo que aportaría ese mismo alimento en su versión estándar.
Si bien hoy la ley, para evitar las confusiones, prohíbe poner la palabra diet en las etiquetas y obliga a que la tabla de nutrientes figure de manera detallada y de fácil comprensión en todos los alimentos, los engaños se configuran en sutilezas. Es lo que denuncian desde el CEC. "Una trampa es decir que un producto carece de un nutriente haciéndole creer al consumidor que los demás lo tienen", explicó Susana Andrada, titular del Centro de Educación al Consumidor. Un ejemplo típico es el de los aceites que se publicitan sin colesterol: ningún alimento de origen vegetal lo tiene. Si la etiqueta lo menciona, debería consignar que los demás aceites también son libres de colesterol.
Lo que ahora se puso también de moda es aclarar que el alimento no tiene grasas trans, que son las que provienen de los aceites vegetales parcialmente hidrogenados -o sea, que fueron modificados- y que contribuyen a la formación de colesterol malo.
La nutricionista Blumtritt insiste en que no hay que caer en la tendencia de comprar alimentos que en muchos casos son más caros porque se publicitan con etiquetas de "cero por ciento grasa trans": algunos de los productos no tiene grasas trans, así que alcanza con leer la información nutricional para confirmarlo.
Para Blumtritt, otro engaño usual se da en la amplitud de la palabra "light". "Es importante prestar atención a qué elemento fue reducido. Hay alimentos que son light pero que no redujeron sus kilocalorías sino algún otro nutriente", advirtió la nutricionista. Uno de los casos más comunes es el de las galletitas: muchas marcas cumplen con los requisitos para ser "light en grasas", pero su valor energético puede ser igual o incluso superior a las galletitas comunes por tener un mayor porcentaje de hidratos de carbono. También sucede con el queso blanco: en algunos casos, según detectó el CEC, el queso blanco light tiene más calorías y grasas totales que el descremado. La reducción a la que alude la palabra "light" está dada en los carbohidratos y las proteínas, pero no en el contenido graso.
La letra chica es uno de los puntos en los que más se trasgrede el Código Alimentario. Del total de productos relevados por el CEC, el 93,47 por ciento no presentaba las tablas nutricionales en el mismo campo de visión que las palabras light, cero o bajo en, que figuraban en mayor tamaño. Y en un 20 por ciento, las letras eran ilegibles. "Es muy común, por ejemplo, que la etiqueta diga 'sin sal' en grande, y cinco veces más chico 'agregada', lo que no implica que el producto carezca de sodio. Entonces el consumidor lee 'sin sal' y no ve la aclaración, por lo que cree que el producto tiene una virtud que en realidad no tiene", dijo Andrada.
Ola verde. Durante 2007, el consumo de alimentos y bebidas light en supermercados de todo el país aumentó un 21 por ciento con respecto al año anterior, según un informe de la consultora Nielsen. Para Adriana Amado, directora de la carrera de Comunicación Social de la UCES, el éxito del marketing light radica en los códigos que las marcas construyeron para que, de una sola mirada, el consumidor asocie al producto con beneficios adelgazantes. "Es interesante, por ejemplo, que se haya instalado el color verde como algo dietético o el violeta para los alimentos que ayudan a ir al baño, o que se usen eufemismos como 'cero por ciento' sin que se especifique cero por ciento en qué y que eso alcance para que las personas elijan el producto", dijo.
En Brasil, en cambio, país con el que la Argentina comparte el Código Alimentario, el etiquetado es mucho más riguroso y los colores no determinan ninguna filiación nutricional. En Perú, por caso, existen ONG que controlan la información que se le aporta al consumidor. La Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios publica reportes semanales en los que controlan y denuncian aquellas marcas que abusan o confunden a los clientes. En los Estados Unidos las etiquetas en las que figuran los datos nutricionales son, directamente, todas iguales: blancas y con las letras negras y grandes.
Como si las especificaciones nutricionales no fueran una obligación legal sino un valor agregado que se traslada al precio, en la Argentina, según constató el CEC, aquellos alimentos que poseen información nutricional complementaria -es decir, datos que especifican las propiedades particulares del alimento- son un 10,6 por ciento más caro que aquellos productos idénticos pero sin información extra.
Según Amado, la responsabilidad por las confusiones, falta de información y engaños que generan los productos light es conjunta. "Por parte de los consumidores porque no tienen el ejercicio de leer las etiquetas y caen en ese efecto placebo por el cual si es light hace bien. Y por parte de las marcas, porque aprovechan que el Estado no controla y, entonces, venden beneficios virtuales." En la dirección de Protección y Defensa al consumidor coinciden. "Los mecanismos de engaño en las publicidades de los productos light no es un tema que esté instalado en la conciencia de los consumidores y por eso no hay muchas denuncias. Como ciudadanos estamos atrasados todavía en este aspecto." El consejo de todos, en principio, es el mismo: llevar anteojos al supermercado.
Un menú para Cuestión de peso
Apartir del 31 de marzo, las cadenas de restaurantes de Nueva York deberán especificar en su menú las calorías de cada plato. Es una política pública que intenta combatir la obesidad en una ciudad donde el 54% de los adultos tiene sobrepeso. Esta normativa afecta a las cadenas que tengan más de 15 restaurantes en todo el país, esto es, el 10% de los 23 mil restaurantes que hay en la ciudad. Impulsada por el Departamento de Salud en 2006, la norma no lograba aprobarse por la oposición que ejercía la Asociación de Restaurantes. Finalmente se aprobó en enero, y Nueva York se convirtió en la primera ciudad en implementarla. "La cuestión es ver si la industria va a formar parte de la solución o va a seguir ocultando a sus clientes la información sobre lo que les vende", dijo Thomas Frieden, del Departamento de Salud